Meditación Vipassana en la Prisión

 

INTRODUCCIÓN  

En abril de 1974, se llevo a cabo un curso de 10 días de Vipassana para más de mil reclusos dentro de los confines de la Prisión Tihar en Nueva Delhi, la capital de la India. El curso fue conducido por el señor S. N. Goenka y su señora, y trece profesores asistentes. Fue el curso más numeroso que se tuvo en los tiempos modernos, ya sea dentro o fuera de la prisión. 

Con cerca de 9.000 reclusos, la Prisión de Tihar es una de las más grandes en Asia. El sitio cubre varios cientos de acres (algo más de 4.000 metros cuadrados), en el distrito suburbano de Nueva Delhi. A causa de la dificultad de administrar una población tan grande de prisioneros, Tihar esta dividido en cuatro cárceles separadas. Los internos de las cuatro cárceles participaron en el curso del mes de abril. 

El curso fue la culminación de eventos que comenzaron mas o menos hace 20 años. El primer curso de Vipassana en una prisión en India fue conducida en la Prisión Central en Jaipur por invitación del Sr. Ram Singh, entonces Secretario de Familia del Gobierno de la India en el Estado de Rajasthan (similar a un gobernador en EEUU), Ram Singh, siendo un entusiasta practicante de la Vipassana, estaba ansioso de ver si la técnica podía ser efectiva para resolver problemas sociales y de gobierno,  como lo hacía con los problemas individuales enfrentados. 

.El resultado de estos dos cursos, y el de un curso para los oficiales de policía en la Academia de Policía en Jaipur, fue muy alentador. Sin embargo, debido a los cambios de gobierno en el Estado y a la transferencia de los oficiales claves, no se pudo proseguir con el programa de la Vipassana. Posteriormente Ram Singh retirado del servicio del gobierno fue una de los primeros profesores asistentes designados por S. N. Goenka. Cuando le dijo al señor Goenka de su desilusión que los cursos en prisión no continúen, este respondió: "No te preocupes. Las semillas de Vipassana han sido sembradas. El tiempo volverá". 

El tiempo volvió, después de casi quince años, cuando un profesor asistente guió un curso en la Cárcel Central de Jaipur in 1990. Este fue seguido por seis cursos en prisión en la Prisión Central de Baroda dentro del Estado Hindú de Gujarat a partir de 1991. Estos cursos han sido el tema de varios estudios sociológicos que concluyeron diciendo que la Vipassana ha marcado un impacto positivo en el comportamiento y en la actitud. El muy común sentimiento -- el deseo de venganza -- es reducido notablemente o enteramente eliminado cuando los prisioneros practican la Vipassana. La relación entre los prisioneros y el cuerpo de guardias se volvió más armonioso, y la auto-disciplina mejoró dramáticamente, disminuyendo la necesidad de la supervisión agresiva y el castigo por los oficiales de la prisión. 

COMO VINO LA VIPASSANA A LA PRISION DE TIHAR  

Organizar un curso para mil estudiantes era una aventura ambiciosa. Fue el resultado de una única colaboración entre mucha gente dedicada a mejorar las condiciones de los miembros más desafortunados de la sociedad. En julio de 1993, Ram Singh recibió una carta de su antiguo colega gobernador, el señor M.L. Mehta, Secretario Adjunto en el Ministerio de Asuntos Familiares del Gobierno de la India. Él le preguntaba si un curso de Vipassana podría ser organizado en la Prisión Central de Tihar. Esta invitación del Gobernador de la India fue reforzada por el soporte entusiasta de la Inspectora General (IG) de las Prisiones de Nueva Delhi, la Dra. Kiran Bedi. 

La Sra. Bedi es una notable reformadora social muy bien conocida en la India por su singular carrera como oficial de la policía. Ahora, de 45 años de edad, fue la primera mujer instalada dentro del Servicio Policial en 1972. Ella es conocida por su coraje, su dinámica energía y su profunda devoción para ayudar a la gente sufriente. 

La Dra. Bedi fue designada como IG en mayo de 1993. La situación en la Prisión Tihar, es descrita como fría, por el Superintendente de la Cárcel No 2, Sr. Tarsem Kumar: 

"Para añadir a los problemas agudos de superpoblación, inadecuados sanitarios, insuficiente espacio para respirar, etc., el cuerpo de guardias estaba entrenado bajo las antiguas reglas donde la perspectiva era oprimir, aislar, privar y castigar. Los guardias creían que oprimiendo e imponiendo las máximas restricciones para los reclusos los haría sufrir, de manera que una vez el prisionero fuese liberado no cometería crímenes nuevamente por temor a ser enviado de nuevo a este infierno. Pero se equivocaban. Después de su liberación, muchos prisioneros regresaban y algunos prisioneros que fueron encarcelados por delitos insignificantes reincidían en delitos más serios después de su liberación. Aprendieron en Tihar como volverse más criminales. Uno de los miembros de la Comisión de Planificación de la India remarcó correctamente que los prisioneros en Tihar estaban obteniendo su masterado en el crimen. Engendraban criminales, no reformaban ciudadanos. 
 
Desde el primer día de su nueva designación, la Sra. Bedi declaró que ella quería cambiar la Prisión de Tihar en un Ashram (refugio espiritual) en seis meses. Ella inmediatamente estableció una serie de reformas innovadoras, de amplio alcance y efectivas, las cuales rápidamente trajeron una dramática mejoría en la atmósfera. El liderazgo ejemplar de la Sra. Bedi y sus reformas demoledoras de lo convencional han motivado una fuerte convicción que las prisiones deberían ser instituciones de rehabilitación, no de castigo. Como fue expresado por el Superintendente Kumar: 
Ella deseaba que los prisioneros no fuesen rechazados por la sociedad, sino que fueran parte de ella, y si ellos estaban listos para cambiar, debían de ser bienvenidos con los brazos abiertos. Ella nos decía: "Hay muy poca diferencia entre los reclusos y nosotros mismos, un muy pequeño hilo. Ellos habían perdido el equilibrio de su mente. Nosotros también perdemos los estribos, pero agradecemos que no somos recluidos en ésta prisión. Creo en que a todos, si se les da una oportunidad, tratarán de cambiar, y yo quiero darles esa coyuntura. Precisamos crear esperanza y confianza en vez de desconfianza. Si tenemos éxito en utilizar la comprensión y la compasión para ayudarles a cambiar, el porcentaje de recidiva (recaer en el comportamiento delictivo) disminuirá dramáticamente y la sociedad será la beneficiada."
Un día en las primeras semanas de su empleo, la Sra. Bedi estaba en ronda en la prisión con uno de sus superintendentes asistentes. Reflexionando sobre la agonía que veía por todas partes, dijo en voz alta: "¿Cómo puedo hallar una solución para los problemas emocionales de estos prisioneros?" Su colega en la prisión le respondió: "Madre, ¿por qué no ensaya con la Vipassana? Me ha ayudado a disminuir mi ira". Por aparente coincidencia, el Señor M.L. Mehta del Ministerio de Familia, al mismo tiempo también le había recomendado la Vipassana. La Sra. Bedi hizo las averiguaciones y se contactó con Ram Singh en Jaipur. Él le aconsejó que el primer paso para introducir la Vipassana en Tihar debería ser que algunos oficiales de la prisión tomen el curso. 

La Sra. Bedi tomó la decisión deliberada de enviar a algunos de más iracundos miembros de su cuerpo de guardias a tomar el curso de la Vipassana. Estos oficiales eran autoritarios, de pocas pulgas, creyéndose ellos mismos por encima de toda censura. Sin embargo, cuando ellos volvieron de su curso de 10 días, sus relaciones fueron marcadamente más amigables y cooperativas, según fue confirmado por sus colegas y los mismos internos. Esto dio a la Sra. Bedi y a los coordinadores de cárceles la creciente confianza que la Vipassana era ciertamente un método efectivo de reforma. 

LOS PRIMEROS CURSOS EN LA PRISION  

El primer curso en Tihar se llevo a cabo a fines de noviembre de 1993 en la cárcel No. 2 que alberga el núcleo más duro de la población de Tihar: el diez por ciento habían cometido crímenes. El curso fue conducido por Ram Singh y otros dos profesores asistentes. Participaron 96 prisioneros y 23 del cuerpo de guardias. Al finalizar el día, por los altoparlantes, muchos prisioneros expresaron su alegría de encontrar una técnica de auto - liberación en este ambiente inverosímil. Muchos dijeron que se dieron cuenta que con la práctica de la Vipassana ya no albergaban mas sentimientos de venganza sino que mas bien, bendecían a los responsables por haberlos enviado a Tihar ya que les puso en contacto con la Vipassana. 

Los prisioneros chacoteando le dijeron a Ram Singh que no le dejarían partir hasta que prometa dar pronto más cursos de la Vipassana. Ram Singh se sentía ligeramente perdido ya que pensaba que no era posible confirmar más cursos en tan corto tiempo. Sin, embargo se contactó al señor Goenka y los preparativos fueron hechos rápidamente para que seis profesores asistentes vayan a Tihar en el Año Nuevo 1994 para conducir simultáneamente tres cursos en las tres cárceles. 

Un total de cerca de 300 prisioneros participaron en los cursos de Enero. Las noticias fueron recogidas por los servicios nacionales de telefonía y aparecieron en todos los principales periódicos de la India. También aparecieron publicaciones en la prensa internacional. La Sra. Bedi manifestó públicamente que había estado buscando un método que pudiese lograr la transformación de los prisioneros y que lo había encontrado en la Meditación Vipassana. 

Privadamente la Sra. Bedi le dijo a Ram Singh que ella quería que la prisión entera experimente los beneficios de la práctica y que al ritmo que ellos estaban yendo, esto tomaría años. Ella sugirió que debía tenerse un curso grande con mil prisioneros. Ram Singh le relató una predicción hecha por el profesor de S. N. Goenka, Sayagyi U Ba Khin, de Rangún en Birmania. Cuando el Sr. Goenka vino por primera vez a la India a enseñar la Vipassana en 1969, sus cursos era muy pequeños. Catorce personas asistieron al primer curso. Después de cerca de un año, la noticia pasó rápidamente de boca en boca y creció el número de gente solicitando la Vipassana. Las noticias llegaron a Sayagyi en Birmania, que el Sr. Goenka había enseñado en curso de 100 personas (un número sorprendentemente grande en aquellos días). Sayagyi declaró: "¡Un día Goenka enseñará a 1.000 personas!". Cuando Ram Singh recordó esta predicción, pensó que esa realidad podría darse dentro de las paredes de la Prisión de Tihar. 

EL CURSO PARA MIL PRISIONEROS  

La Sra. Bedi comenzó a seleccionar y organizar un sitio apropiado para la acomodación de más de 1.000 internos, para los esposos Goenka y un equipo grande de profesores asistentes. 

Se precisaba de un gran salón para las meditaciones en grupo diarias y para los discursos de la noche. En la cárcel No. 4, dos nuevas construcciones estaban por completarse y había varios cuarteles para alojar a los prisioneros en un área compacta. Este sitio fue seleccionado para el gran curso venidero. El Departamento de Trabajos Públicos del Gobierno de la India se apuro en la finalización de los nuevos edificios con la colaboración de muchos hábiles prisioneros. Con el espíritu productivo y cooperativo que ahora prevalecía en la prisión, los internos cavaron zanjas de drenaje, pusieron cañerías, deshierbaron, nivelaron un área grande y ayudaron a erigir una gran shamiana -- una carpa al aire libre. Colocar más de mil prisioneros juntos en una gran carpa sin la vigilancia coercitiva era un alto riesgo de seguridad, una estupenda tarea. 

En la noche del 4 de abril, cerca de 1.003 estudiantes masculinos se reunieron en la gran carpa de la cárcel No. 4 para recibir las instrucciones del Sr. Goenka. Simultáneamente, el primer curso para prisioneras femeninas comenzó en la Cárcel No. 1, asistieron 49 internas y fue conducido por dos profesoras asistentes. Trece profesores asistentes, cada uno con un grupo de 75 a 100 personas, ayudaban a conducir el curso para hombres. Fueron colaborados por un puñado de trabajadores entrenados de fuera de la prisión y cerca de 60 prisioneros "estudiantes antiguos" que servían por primera vez. 

Noventa por ciento de los internos en Tihar estaban bajo proceso, es decir, esperando el resultado de sus juicios, otros diez por ciento eran convictos. La mayoría de los estudiantes en el curso del mes de abril, estaban bajo proceso. Habían sido culpados de delitos y ofensas que van desde tráfico de drogas y robo hasta asesinado, actos terroristas y secuestro. Eran de diversas religiones: Hinduístas, Musulmanas, Sijs, Cristianas y Budistas. Más de un tercio eran analfabetos. 

Veinte prisioneros masculinos eran extranjeros, ocho lo eran del curso para mujeres. Eran de muchos países incluyendo Alemania, España, Francia, Italia, Sri Lanka, Afganistán, Suráfrica, Nigeria, Somalia, Tanzania, Senegal, Canadá y Australia. 

En la madrugada del día 1o. del curso, cayó una violenta tormenta -- inusual en ese tiempo del año. La lluvia y los fuertes vientos causaron que el techo y las paredes de la carpa se desplomen. Todas las alfombras y los almohadones de meditación estaban completamente empapados. Se llamó a una reunión de emergencia a las 3:30 a.m. para idear una manera de salvar al curso del total colapso: el vestíbulo se bamboleaba y los ventarrones aún soplaban Cuando el Sr. Goenka y su señora vinieron a investigar la escena aconsejaron que el programa del curso debía continuar y que todo pronto estará muy bien. 

Llegó el Sr. Meena, superintendente de la cárcel, y un sistema de emergencia público fue comisionado para trasmitir las instrucciones y el canto en las barracas donde todos los profesores asistentes fueron a meditar y guiar a los reclusos. Después del desayuno, el tiempo comenzó a clarear y se lanzó una operación masiva de salvamento. Un equipo grande de prisioneros que no asistían al curso comenzó la intimidante tarea de rehabilitación del salón. Movieron mas de 1.000 cojines afuera al sol para que se sequen, cosieron numerosas secciones de material desgarrado, reinstalaron los ventiladores del techo, los cables eléctricos y secaron áreas de agua estancada. A las 7 p.m., la carpa estaba lista para que se reúnan los estudiantes para el primer discurso con el Sr. Goenka. El primer mayor obstáculo había sido exitosamente resuelto. 

Hubo muchas otras dificultades en el manejo del retiro para tanta gente en unas condiciones básicas y de amontonamiento. A pesar de estos inconvenientes, el curso se deslizó suavemente, y al final del último día fue aparente que algo único había sido logrado. Más del diez por ciento de la prisión había completado un curso de Vipassana, incluyendo a muchos que de otra manera nunca habrían estado en contacto con las enseñanzas. 

Este fue el curso más numeroso que jamás el Sr. Goenka haya conducido en casi un cuarto de siglo de enseñar la Vipassana.. Cada noche él dio discursos en Hindi y contestaba las preguntas de los estudiantes durante 30 a 45 minutos. Los discursos fueron grabados en videotape para la difusión por la TV Zee, una compañía pan-asiática de televisión por cable. 

EL PRIMER CENTRO PERMANENTE DE VIPASSANA EN UNA PRISIÓN.  

El curso pavimentó el camino para abrir el primer Centro permanente para la práctica de la Vipassana en una prisión. Después de la meditación final el 15 de abril, la asamblea con cerca de 1.100 estudiantes, cuerpo de guardias y huéspedes permaneció para testimoniar la inauguración de un nuevo Centro de Meditación creado por el Gobierno de la India en la Cárcel No. 4. En tres semanas el Centro de Tihar comenzó a dar dos cursos de diez días por mes para los estudiantes de las cuatro cárceles. 

La Vipassana es ahora reconocida como un método efectivo para reformar a los prisioneros. Después del éxito de los cursos del mes de enero en Tihar, el Ministro de Asuntos Familiares convocó a una reunión a los Inspectores Generales de las Prisiones de la India y se adoptó la propuesta de introducir la Vipassana como una medida de reforma en todas las prisiones del país. 

Durante el curso, se le preguntó al Sr. Goenka el porque la Vipassana es buena para los prisioneros. Él respondió: "La Vipassana es buena para todos. Todos nosotros somos prisioneros del habito de los modelos negativos de nuestras mentes. La práctica de la Vipassana nos libera de esta esclavitud. La Vipassana es una herramienta con la cual podemos ayudar a toda la gente sufriente, para aquellos que están detrás de las rejas separados de sus familias, como para aquellos que no lo están". Él dijo: *Lo que está pasando en Tihar es un mensaje de esperanza que beneficiará al mundo entero*