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El efecto inmediato de los cursos en la Prisión
Central de Baroda es que las agresiones dentro de la prisión
se han reducido grandemente. Ahora las reglas ahora son mantenidas
voluntariamente por los internos. Difícilmente hay algún
problema por peleas entre los internos o entre ellos y los guardias.
La cooperación entre los prisioneros y los guardias también
ha mejorado, resultando en un funcionamiento sin roces en la
administración de la prisión, es tan así
que la atmósfera general de la misma se ha vuelto pacífica
y libre de tensión. Ya que el mantenimiento de la ley
y el orden no es ya un problema serio, la administración
puede naturalmente dedicar más tiempo al bienestar de
los internos.
Los efectos benéficos de las reformas
han sido acelerados porque los internos han desarrollado una
actitud receptiva hacia ellas y de buena voluntad han comenzado
a participar en muchas actividades. Por ejemplo, muchos internos
comenzaron a meditar por sí mismos cuando en la noche
eran encerrados en sus barracas, sin que esto les haya sido
sugerido. La vida entre rejas ya no parece ser insubstancial,
se ha vuelto llena de espíritu. Todos parecen estar satisfechos
y prevalece un ambiente armónico.
En resumen, los internos han desarrollado un
propósito en la vida mientras que antes estaban andando
a tientas en la oscuridad. Esta es la recompensa espiritual
de la meditación Vipassana.
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